¿Cómo son los Fariseos Modernos?

Muchas veces hemos escuchado hablar sobre todos los errores que cometían los fariseos, escribas y saduceos en la época de Jesús.

Pero no muchas veces nos ponemos a pensar que hoy en día todavía hay personas que se comportan como verdaderos fariseos. Y así como Jesús les reclamó muchas cosas, los fariseos de hoy se comportan de la misma manera.

Si usted están sirviendo a Dios en alguna capacidad, sepa que algún día se va a topar con algún fariseo moderno. Lo que podemos aprender de los fariseos, es que a ellos les encanta cuestionar el llamado de Dios en la vida de otros. Lo hicieron con Jesús, los hicieron con los discípulos, y por lo tanto le puede suceder a usted también.

En mi caso personal, he visto personas que están encaminándose a ser fariseos, pero también he conocido personas que ya son fariseos de años.

¿Quiénes eran los fariseos?

Esta es la parte más interesante y paradójica. Los fariseos eran los maestros de la Ley. Eran los pastores del pueblo judío, que enseñaban la Palabra de Dios todos los sábados. Eran líderes religiosos muy importantes y admirados en la sociedad. Eran personas con mucho conocimiento y mucha experiencia en el ministerio.

La razón que es paradójico, es porque ellos tenían un comportamiento terrible. Y aún así, se ganaban el respecto de la gente. Pero a Jesús no pudieron engañarlo.

Así que, si vamos a encontrar un fariseo hoy en día, lo vamos a encontrar en posiciones de liderazgo ministerial importantes. Admirados por las personas. Con una trayectoria “admirable” y con mucha experiencia en el ministerio. Pero basta pasar un buen tiempo trabajando a la par de ellos, para realmente darse cuenta de lo que son.

Queremos hacer la aclaración que estos versículos no deben ser usados para andar señalando a los demás. Sino que debe ser usado para entender el perfil que algunas personas tienen en el ministerio, para así tratar con ellos de la manera apropiada.

También queremos aclarar que hay diferencia entre trabajar con personas difíciles, y trabajar con fariseos modernos. Por supuesto que existen personas difíciles en el ministerio, pero eso no significa que sean “falsos hermanos”, como dice Pablo. (2 Corintios 11:26, Gálatas 2:4).

Veamos algunas de las características de los fariseos:

Siempre buscan las multitudes

Cuando el profeta Juan bautizaba en el río Jordán, los fariseos también fueron para ser bautizados (Mateo 3:7). Eso sucede porque ellos siempre quieren estar donde están las multitudes. Ellos no están interesados en visitar y discipular a una o dos personas. Ellos quieren rodearse de las gentes.

Son legalistas

Los fariseos trataban de guardar muy bien la Ley, (Mateo 12:2) y siempre estaban observando si los demás lo hacían. Ellos criticaron a los discípulos de no guardar el sábado. Las personas legalistas siempre están viendo y juzgando a los demás. Observan sus comportamientos, cómo se visten, cómo hablan, cómo trabajan. Etc.

Desacreditan a otros

Cuando los fariseos vieron que Jesús echaba fuera demonios, dijeron que eso era por el poder de los demonios (Mateo 9:34). Ellos no quieren ver cómo Dios usa a otros. Y eso sucede porque son celosos, no pueden aceptar que Dios pude usar a otras personas. Y cualquier trabajo que usted haga, será desacreditado de alguna manera.

Ponen a prueba su llamado

Los fariseos demandaron de Jesús una señal del cielo (Mateo 16:1). Los fariseos de hoy también van a querer buscar alguna señal impresionante que Dios lo usa a usted. Quieren ver cómo Dios lo usa. Los fariseos no hacían señales del cielo, pero demandaron señales de Jesús. Los fariseos de hoy imponen un estándar a los demás que ni siquiera ellos pueden cumplir, o ni siquiera están dispuestos a cumplir.

Se ofenden fácilmente

Una cosa es ofender, y otra cosa es ofenderse. Jesús enseñaba al pueblo, y los fariseos se ofendieron (Mateo 15:12). La probabilidad de ofender a un fariseo moderno es muy alta. Ellos van a usar cualquier cosa para victimizarse y hacerlo a usted sentirse culpable.

Usan sus palabras en contra suya

Los fariseos buscaban cómo sorprender a Jesús en alguna palabra que dijera (Mateo 22:15). Los fariseos de hoy van a usar sus propias palabras en contra suya. Es por eso que hay que tener mucho cuidado con lo que habla frente a ellos.

Haga lo que dicen, no lo que hacen

Hay que admitir que algunos fariseos modernos enseñan muy bien la Palabra de Dios. Pero Jesús dijo a la gente que hicieran lo que ellos decían, pero no lo que ellos hacían (Mateo 23:3). Porque el comportamiento de los fariseos no calza con sus propias enseñanzas.

El fariseo moderno ama el control sobre los demás.

Ponen cargas pesadas

Los fariseos de hoy ponen cargas pesadas a los demás por puro gusto. Pero ellos mismos no son capaces de llevar esas cargas. (Mateo 23:4). Y obviamente se placen cuando las personas fallan.

Quieren ser admirados

Los fariseos trabajaban mucho para ser vistos por los hombres. (Mateo 23:5). Ellos ensanchaban sus vestidos para que la gente los viera. Los fariseos de hoy quieren ser vistos y admirados por las personas, y siempre van a buscar los medios para darse a conocer.

Aman los halagos

Los fariseos amaban las primeras sillas de honor en las sinagogas, y que la gente los llamara Rabí. (Mateo 23:6) Los fariseos de hoy siempre le van a recordar a usted los títulos ministeriales que tienen, y siempre van a esperar ser recibidos con honra cuando llegan a alguna parte.

Son piedra de tropiezo

Los fariseos son capaces de “cerrar” el reino de cielos a las personas. (Mateo 23:13). No entran al reino de los cielos, ni dejan entrar a otros. Son capaces de cuestionar la salvación de otros, o decirles que no son cristianos. De hecho en mi primera experiencia en una iglesia evangélica, el pastor me pidió que me fuera de la iglesia, yo tenía sólo 15 años.

Devoran las casas de las viudas

Las viudas en los tiempos de Jesús eran mujeres muy abandonadas por la sociedad. Eran personas en condición vulnerable y a ser engañadas o explotadas. Los fariseos son capaces de devorar lo poco que ellas tienen (Mateo 23:14). Y luego hacen oraciones para excusar sus acciones. En algunas ocasiones las viudas heredaban una buena cantidad de dinero de su difunto esposo, y los fariseos las engañaban para sacarles sus riquezas.

No muestran el fruto del Espíritu

En los fariseos no había justicia, misericordia ni fe. (Mateo 23:23). Cumplían muy bien la ley, pero no mostraban el fruto del Espíritu en sus vidas. (Gálatas 5:22).

Roban justificando sus acciones

Jesús dijo que los fariseos limpiaban el vaso por fuera, pero por dentro estaba lleno de robo e injusticia (Mateo 23:25). Los fariseos van a robar a los demás, pero van a pretender que había una buena razón para hacerlo, limpiando así el vaso por fuera. En sus mentes piensan que era justificable y necesario usar el dinero de esa manera, pero realmente son ladrones.

Son hipócritas

Los fariseos mostraban apariencia de santidad, pero por dentro estaban llenos de iniquidad. (Mateo 23:27) Predican muy bonito, oran muy ceremonialmente. Pero por dentro sólo hay inmundicia.

Critican las generaciones actuales

Los fariseos deseaban vivir en los tiempos de los profetas, y admiraban el pasado. (Mateo 23:30), y eso sucede cuando no ven nada bueno en las generaciones actuales. Los fariseos de hoy critican a los jóvenes, y no tienen respeto por ellos, ni por el llamado de Dios en sus vidas.

Son murmuradores de otros discípulos

Los fariseos murmuraban contra los discípulos de Jesús (Lucas 5:30). Ellos hacían eso para acusarlos e intimidarlos. De la misma manera van a murmuran contra los discípulos de otros pastores o líderes, con el claro objetivo de destruir y traer división.

¿Qué debemos hacer?

Después de ver todas estas características, la pregunta de cómo lidiar con esta situación es importante.

Algo importante que Jesús hizo fue: exponer el pecado de estas personas sin temor alguno (Mateo 23). Y alejarse de ellos (Mateo 12:15, Juan 11:54).

Pablo parece actuar de la misma manera (2 Corintios 11:13)

Oremos para que podamos discernir con quién nos estamos asociando en el ministerio.

Ustedes, aunque cuerdos, toleran de buena gana a los necios. Toleran a quienes los esclavizan, a quienes los devoran, a quienes les quitan lo suyo, a quienes se sienten importantes, a quienes les dan de bofetadas.

2 Corintios 11:19-20

Bendiciones.

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Gabo

Gabriel estudió en un seminario bíblico, es evangélico sin afiliación a una denominación específica. Sirve a tiempo completo en el ministerio desde el año 2006. Actualmente es misionero en un país de África con su esposa e hija.

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